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domingo, 23 de febrero de 2020

UN CEREBRO MÁS PEQUEÑO Y DELGADO EXPLICA EL COMPORTAMIENTO ANTISOCIAL

 Afecta a una minoría que no puede desarrollar habilidades sociales

Las personas que tienen un comportamiento antisocial, como el robo, la agresión, la violencia, el acoso escolar, la mentira o la irresponsabilidad laboral o escolar, tienen un cerebro más pequeño y delgado que les impide desarrollar habilidades sociales.


Imagen de Wokandapix en Pixabay

Las personas que a lo largo de la vida tienen un comportamiento antisocial tienen un cerebro diferente al de las personas integradas socialmente, ha descubierto una investigación desarrollada en el University College de Londres (UCL) y publicada en la revista The Lancet Psychiatry.

La diferencia se refiere por un lado a la extensión del cerebro, que es menor en estas personas: Tienen 78 regiones cerebrales menos que las personas socialmente integradas.

Su corteza cerebral, que es la región en la que se procesa la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión, es también más delgada que la de las personas socialmente integradas.

Es decir, las personas que tienen un comportamiento antisocial, como el robo, la agresión, la violencia, el acoso escolar, la mentira o el incumplimiento reiterado de las responsabilidades laborales o escolares, tienen un cerebro más pequeño y delgado que las demás personas.

Esta investigación proporciona la primera evidencia sólida de que el comportamiento antisocial prolongado está relacionado con diferencias neuropsicológicas subyacentes.

El matiz es importante porque el estudio ha podido establecer que esta diferencia cerebral solo afecta a las personas que manifiestan un comportamiento antisocial a lo largo de su vida.

Sus conclusiones excluyen expresamente a los adolescentes, ya que en esta etapa de la vida es corriente que se produzcan comportamientos antisociales que no tienen relación alguna con la arquitectura cerebral, sino con el proceso de maduración psicológica.

Metodología

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron escáneres cerebrales obtenidos por resonancia magnética de 672 participantes, de 45 años de edad, involucrados el Estudio Dunedin en Nueva Zelanda, que han estado participando en la investigación desde su nacimiento.

El Estudio Dunedin empezó entre los años 1972 y 1973 en el hospital Queen Mary de la ciudad neozelandesa de Dunedin para investigar la salud humana, el desarrollo y comportamiento a lo largo de la vida de una persona.

Ha hecho un seguimiento longitudinal​ de una cohorte​ de 1.037 niños, con el objetivo de analizar si realmente se pueden predecir ciertas características físicas y psicológicas de un individuo o factores drogodependientes, teniendo en cuenta la transmisión genética y otros factores.

El nuevo estudio se centró solo en una parte de esa cohorte de participantes en función de su edad actual y tuvo en cuenta informes de padres, cuidadores y maestros, así como relatos de sus protagonistas, sobre problemas de conducta entre los siete y los 26 años de edad.

En función la información así obtenida, todos los participantes fueron divididos en tres grupos diferentes según su comportamiento.

El primer grupo estaba formado por 80 personas (el 12% del total) que manifestaban un comportamiento antisocial a lo largo de toda su vida.

El segundo grupo, integrado de 151 personas (el 23% del total), solo había manifestado comportamiento antisocial en la adolescencia.

El tercer grupo y más numeroso, formado por 441 personas (el 66% del total) no habían manifestado comportamiento social persistente en ningún momento de sus vidas.

Comparativa cerebral

A continuación, analizaron los escáneres cerebrales de todos ellos para medir y comparar el grosor medio de la corteza, así como la dimensión de la superficie cortical (de la materia gris), de los tres grupos catalogados.

Fue así como descubrieron la diferente arquitectura cerebral de las personas con comportamiento antisocial, así como que los adolescentes que tenían estos comportamientos no muestran diferencias significativas respecto a los antisociales.

El estudio confirma anteriores investigaciones, según las cuales el comportamiento antisocial es más frecuente en la adolescencia, antes de que las personas maduren, y confirma que sus cerebros no están diferenciados en esta etapa de la vida.

Corrobora también que las personas que mantienen un comportamiento antisocial a lo largo de la vida son una minoría (el 12% de la población, según este estudio).

La conclusión de los investigadores es que, debido a esta anatomía cerebral específica, este grupo de población tiene problemas para desarrollar las habilidades sociales que les permitirían integrarse y evitar comportamientos antisociales.

Nueva mirada sobre la delincuencia juvenil

Los investigadores consideran que sus hallazgos pueden tener implicaciones en la forma en que tratamos a los delincuentes juveniles.

Frecuentemente, el comportamiento antisocial en la adolescencia se diagnostica como trastorno de conducta y añade mayor riesgo de marginación social en las décadas siguientes.

La nueva investigación añade un nuevo elemento a tener en cuenta a la hora de valorar los comportamientos antisociales en la adolescencia: La arquitectura cerebral.

Advierte sin embargo que el mero uso de imágenes cerebrales para determinar el posible origen del comportamiento antisocial en la adolescencia no puede ser concluyente, ya que las diferencias en la estructura cerebral no son suficientemente sólidas todavía para aplicarse a nivel individual.

Diversos estudios anteriores han establecido asimismo que existiría un condicionamiento genético que predispone a desarrollar la agresividad o la tendencia al acoso, entre otras actitudes antisociales. Un factor a tener en cuenta también a la hora de analizar el problema.


Fuente: TENDENCIAS 21 / Tendencias Científicas 20.febrero.2020

Referencia: Associations between life-course-persistent antisocial behaviour and brain structure in a population-representative longitudinal birth cohort. Christina O Carlisi et al. The Lancet Psychiatry, February 17, 2020. DOI:https://doi.org/10.1016/S2215-0366(20)30002-X


jueves, 2 de agosto de 2018

EXISTEN PRUEBAS QUE DEMUESTRAN QUE LOS SERES HUMANOS NO SON DE LA TIERRA


Todo comenzó cuando hace unos años, un globo regresó de un vuelo de gran altitud cubierto de formas de vida microscópicas que parecían no ser de este mundo y reavivó el debate sobre si nuestra vida en la Tierra comenzó aquí, o realmente en otro lugar.
  


Algunos científicos han argumentado que la vida se originó en Marte, debido a un mineral que se encontró en los meteoritos marcianos, concepto que es crucial para el génesis de la vida.
Otro experimento mostró que los aminoácidos podrían haber llegado con los impactos de cometas, lo que sugiere la vida podría ser bastante amplia y no sólo en el Sistema Solar.

Pero un libro del ecologista estadounidense Ellis Silver, ‘Humans are not from Earth’ (Los Humanos no son de la Tierra), sostiene que los seres humanos pueden muy bien no ser de la Tierra.
Silver ofrece argumentos, basados en la fisiología humana, que sugieren que no hemos evolucionado junto con otras formas de vida en la Tierra, sino que hemos llegado de otra parte, traídos aquí por extraterrestres hace tan sólo unas pocas decenas de miles de años.

Ellis Silver, un ambientalista que está trabajando actualmente por el esfuerzo de limpiar los desechos de plástico del Pacífico, dice que su libro tiene como objetivo provocar el debate, y se basa en el trabajo científico sobre la diferencia entre los seres humanos y otros animales.
“La Tierra aproximadamente satisface nuestras necesidades como especie, pero tal vez no tan intensamente como quienquiera que nos ha traído aquí inicialmente” Dijo Silver en una entrevista con Yahoo News. “Los lagartos pueden tomar el sol durante todo el tiempo que quieran, y muchos de ellos lo hacen. Nosotros podemos salirnos con la nuestra solo por una semana o dos. ¿Pero día tras día en el sol? Olvídalo. Es lo mismo que simplemente tumbarse en la autopista y esperar que el autobús te golpee, estamos deslumbrados por el sol, que también es raro, la mayoría de los animales no lo están.”

Silver afirma que algunas enfermedades crónicas que afectan a la raza humana (tales como problemas de espalda) podrían ser una señal de que hemos evolucionado en un mundo con menor gravedad. Silver apunta a otros rasgos humanos únicos, como el hecho de que las cabezas de los bebés son tan grandes que las mujeres tienen dificultades para dar a luz, y en épocas anteriores, esta era a menudo fatal para la madre, el niño o ambos-


“Ninguna otra especie verdaderamente nativas de este planeta tiene este problema,” dice. Silver también señala a los 223 genes “extras” en los seres humanos, que no se encuentran en ninguna otra especie, y a la falta de un “eslabón perdido” fósil.
También afirma que la raza humana tiene defectos que nos marcan como posiblemente “no es de este mundo”. “Todos somos cronicamente enfermos”, dice Silver. “De hecho, si usted puede encontrar una sola persona que este 100% en forma y saludable y no sufre de alguna (tal vez oculta o no declarada), afección o trastorno estaría extremadamente sorprendido, no he sido capaz de encontrar a nadie”.

“Creo que muchos de nuestros problemas se derivan del simple hecho de que nuestros relojes internos del cuerpo han evolucionado para esperar un día de 25 horas (esto ha sido demostrado por los investigadores del sueño), pero el día de la Tierra es de sólo 24 horas. Esto no es una condición moderna, los mismos factores pueden ser rastreados por todo el camino de vuelta a través de la historia de la humanidad en la Tierra.”

Silver no sugiere una respuesta, sino una posibilidad que los primeros pre-humanos como el Homo Erectus fueron cruzados con otras especies. También sugiere varios orígenes posibles, incluyendo el sistema estelar más cercano al sol, Alfa Centauri.
“La humanidad es, supuestamente, la especie más altamente desarrollada del planeta, sin embargo, es sorprendentemente inadecuada y mal equipada para el medio ambiente de la Tierra: daño por la luz solar, una fuerte aversión por los alimentos de origen natural (crudo), ridículamente altas tasas de enfermedades crónicas, y más.”
“Además, hay un sentimiento que prevalece entre muchas personas de que ellos no pertenecen a este lugar o que algo ‘no está bien’. Esto sugiere que (al menos para mí) la humanidad puede haber evolucionado en un planeta diferente, y puede haber sido traída aquí como una especie altamente desarrollada. Una razón de esto, se discute en su libro, es que la Tierra podría ser un planeta prisión, ya que parece que somos una especie naturalmente violenta, y estamos aquí para que aprendemos a comportarnos”.
“El libro ‘Los Humanos no son de la Tierra’ fue publicado principalmente para evaluar la reacción de los lectores y provocar la reflexión, sobre todo entre aquellos que podrían no haber considerado esa posibilidad antes.”



La afirmación de que las bacterias llegaron desde el espacio también ha causado controversia, y revivió la idea de la “panspermia”, donde la vida de la Tierra podría haber “polinizado” a otros planetas cercanos. “Probablemente hay verdad en el informe sobre que se encuentran cosas curiosas en la atmósfera “, dijo Chris McKay, un astrobiólogo de la NASA. “El salto a la conclusión de que eso es vida extraterrestre es un gran salto y requeriría una prueba extraordinaria.”

El profesor Wainwright y sus colegas en la Universidad de Sheffield tienen como objetivo llevar a cabo más pruebas. “En la ausencia de un mecanismo por el cual las partículas grandes como éstas puedan ser transportados a la estratosfera, sólo podemos concluir que las entidades biológicas fueron originadas desde el espacio”, y agregó Wainwright “Nuestra conclusión es, entonces, que la vida está continuamente llegando a la Tierra desde el espacio, la vida no se limita a este planeta y es casi seguro que no se originó aquí.”

La idea más radical de Silver se presenta como polémica, con la intención de inspirar argumentos. “La reacción inicial ha sido positiva, aunque un crítico pensó que era una parodia, mientras que otros encontraron el estilo de escritura muy dictatorial”, admite.

Las simulaciones en supercomputadoras en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en los EE.UU. han encontrado que los aminoácidos, los bloques básicos de la vida, podrían haber llegado a la Tierra a través de los cometas. Esto sugiere que la vida podría encontrarse en otra parte de nuestro sistema solar, o incluso más allá.

Nir Goldman sugiere que las moléculas simples que se encuentran en los cometas (como agua, amoníaco y dióxido de carbono) podrían haber suministrado la materia prima y el impacto con la Tierra primitiva podría haber “encendido” una reacción prebiótica. Una serie de experimentos en los que proyectiles fueron disparados en un cometa con mezclas de hielo, formó aminoácidos (los bloques de construcción de la vida).
“Estos resultados confirman nuestras predicciones anteriores de síntesis de impacto de material prebiótico, donde el propio impacto puede producir compuestos con capacidad de vida”, dijo Goldman. “Estos resultados representan un importante paso adelante en nuestra comprensión del origen de los componentes básicos de la vida. Y aumenta las posibilidades de la vida originaria y difundida en todo nuestro sistema solar”, dijo Goldman.
No obstante Silver quiere plantear la cuestión de si los humanos llegaron por separado, “informes científicos recientes sugieren que la vida misma podría no ser de la Tierra, sino que podría haber llegado aquí en meteoritos o cometas. Esta forma primitiva de vida luego evolucionó durante millones de años en lo que encontramos en la Tierra hoy en día.”

“Mi tesis”, dice Silver “propone que la humanidad no evolucionó de esa particular cepa de vida, sino que evolucionó en otro lugar y fue transportada a la Tierra (como el plenamente evolucionada Homo sapiens) entre 60.000 y 200.000 años atrás, por todo lo comentado anteriormente”.
Fuente: UFO SPAIN – 08. mayo.2018

VER ▶ Insólitas declaraciones: “Una raza hostil arrasó Marte con bombas atómicas” (Video)

domingo, 18 de febrero de 2018

EL HAMBRE DE LA MADRE DURANTE EL EMBARAZO, DEJA UNA HUELLA GENÉTICA EN EL FETO



El hambre deja una huella genética en el feto que perdura al menos 70 años después de nacer, provocando alteraciones en el índice de la masa corporal, niveles de grasa y azúcar en la  sangre, así como obesidad. 

Lo ha comprobado un estudio que analizó el hambre vivida durante la segunda Guerra Mundial en Holanda entre septiembre de 1944 y mayo de 1945, así como las secuelas de esta penuria materna sobre los nonatos en esa época, según informa la Universidad de Columbia en un comunicado. 

Este estudio comprobó que la metilación del ADN, conocida por permitir la actividad de los genes y participar en el desarrollo y metabolismo, juega un papel clave en la relación entre la exposición al hambre prenatal y el índice de masa corporal y la salud metabólica en la edad adulta del entonces feto; según investigadores holandeses y norteamericanos que publican sus resultados en la revista Science Advances. 

Mientras que estudios anteriores, que usaron modelos animales, han ilustrado el potencial de la epigenética para influir en la salud en el corto plazo, este estudio en seres humanos demuestra que el impacto de un shock nutricional, como el hambre, en los marcadores epigenéticos durante la vida temprana, puede afectar a la salud de los adultos seis décadas después. 
Los investigadores examinaron este posible impacto epigenéticos en la hambruna holandesa de 1944, en la que murieron más de 20.000 personas y miles más indirectamente por la escasez de alimentos.
Durante cinco meses y medio, las raciones de alimentos cayeron a menos de 900 kcal/día, un episodio que afectó de forma especial a las mujeres embarazadas de la época. 

Metilación del ADN 
Los investigadores estudiaron la metilación del ADN en la sangre de 422 individuos que habían estado expuestos a hambrunas en el útero en aquel invierno, y de otros 463 hermanos de los anteriores, que no habían sufrido durante el embarazo los efectos del hambre de la madre, y que sirvieron de grupo de control. 
Los investigadores descubrieron que la metilación del ADN de un gen que regula el crecimiento y la producción de energía en las células estaba relacionada, tanto con el hambre prenatal como con el índice de masa corporal.
Explica además, el 13 % de la asociación entre el hambre prenatal y el índice de masa corporal ( MC). 
Asimismo, el estudio identificó cambios en la metilación del ADN en seis genes adicionales que controlan el metabolismo y la diferenciación celular durante el desarrollo. Estos cambios explicaron hasta el 80 por ciento de la asociación entre el hambre y los triglicéridos, que sirven al organismo para almacenar energía. Asimismo, descubrió la exposición a la hambruna durante la gestación se asocia con un mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2, y por separado, con cambios en la metilación del ADN. 

Factores epigenéticos 
El estudio comprobó asimismo que las asociaciones entre la exposición a un entorno adverso durante el desarrollo temprano y los resultados de salud seis décadas después, pueden estar mediadas por factores epigenéticos. No obstante, los investigadores advierten que se necesitan todavía más estudios para determinar el posible impacto de otros factores en la vida temprana que podrían causar daños a largo plazo a la salud humana por cambios epigenéticos. 
Ya se sabía que un acontecimiento traumático puede dejar huellas profundas, tanto en nuestros recuerdos como en nuestro cerebro. Sin embargo, que podía haber otras consecuencias de alcance genético merced a estas experiencias, hasta hora era sólo una suposición que esta nueva investigación parece confirmar. 

Este estudio ha puesto de manifiesto que algunos adultos muestran, 70 años después de estar en el útero materno, la huella en sus genes de un episodio traumático vivido por su madre durante el embarazo. Y también explica por qué una experiencia vivida por la madre puede afectar a la salud de sus hijos incluso antes de nacer. 
Estos mismos investigadores habían publicado otro estudio en 2014 señalando que las personas que habían vivido la hambruna holandesa cuando estaban en el vientre materno, presentaban en la edad adulta una tasa de mortalidad más alta que otros miembros de la sociedad. 

En el nuevo estudio, basado en la metilación del ADN, han podido comprobar además que las personas que vivieron la hambruna estando en el vientre materno presentan en la edad adulta un sobrepeso que se deriva de un bloqueo de muchos genes implicados en el metabolismo para el control de la glicemia (glucosa en sangre). 
Por eso estiman que la hambruna padecida durante la gestación modificó la lectura de ciertos genes para orientarlos hacia una conservación de la energía, una hipótesis que todavía no se puede dar por contrastada. A partir de esta hipótesis, será posible comprobar en animales si el ADN puede realmente recordar una hambruna vivida antes de nacer.

El trabajo completo se encuentra bajo el título “DNA Methylation as a mediator of the association between prenataladversity and risk factors for metabolic disease im adulthood” en la Revista Science Advances del 31 de enero de 2018. Vol.4, n°1, eaao4364., DOI 0.1126/sciadv.aao4364
Fuente: Tendencias de la Salud / Tendencias 21 / 08. febrero.2018

miércoles, 15 de septiembre de 2010

EL GRAN DISEÑO (THE GREAT DESING) - 2

En la entrada del pasado 09 de septiembre,me referí a los comentarios derivados del planteamiento que Stephen Hawking hace en su nuevo libro El Gran Diseño en relación al Big Bang. Ante el interés despertado en algunos seguidores, retomo el tema.
El 13 de septiembre en una entrevista a Parade Magazine Hawking sostuvo su firme apoyo a la exploración espacial humana. Entre otras cosas dijo que los Robots podían ser buenos en la recolección de datos, pero de ninguna manera podían sustituir a las personas en el espacio. "Ver a los astronautas que flotan en la negrura del espacio es una inmensa inspiración", dijo y añadió, "y la gente necesita inspiración".
"La ciencia no sólo es un discípulo de la razón" dijo para seguir: "también es romance y pasión". "Sobre el papel, los viajes en el tiempo son posibles y la teoría general de la relatividad de Albert Einstein permite la posibilidad de deformar el espacio-tiempo lo suficiente para que un viajero pueda abandonar la Tierra en un cochete y volver a casa antes de que él o ella nunca haya salido", dijo Hawking y continuó, "por supuesto eso significa que el ser humano tiene que ser capaz de deformar el espacio-tiempo, lo cual es bastante difícil. Requeriría una materia con una densidad de energía negativa, que puede no estar disponible."
En su nuevo libro, Hawking sostiene que Dios no es necesario para explicar el Universo, con la ley de la gravedad es suficiente para empezar a entenderlo. "Debido a que existe una ley como la gravedad, el universo puede crearse el mismo de la nada", escribe en su libro, "La creación espontánea es la razón de que es algo más que nada, ¿por qué existe el Universo? ¿por qué existimos?...
En el libro Stephen Hawking no dice taxativamente que Dios no existe, dice que tal vez no es necesario. También es verdad que el libro tiene muchas lecturas; el libre albedrío es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que los humanos tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones, quien lo lea tomará la suya.
Fuente: Mercè Vila del Gabinete de Estudios Audiovisuales de Neva Multiview.
(mercevila@gruponeva.es) publicada el 13/09/2010 por Mercè Vila
Enlaces:
http://www.darwinodi.com/?p=663
http://www.time.com/time/arts/article/0,8599,2017262,00.html
http://www.randomhouse.com/catalog/display.pperl?isbn=9780553805376

viernes, 10 de septiembre de 2010

THE GRAND DESING (El Gran Diseño)

El nuevo libro lanzado el 09 de septiembre por Stephen Hawking junto con Leonard Mlodinow, ha causado bastante revuelo por su planteamiento en que "debido a los avances de la física moderna hace considerar improbable y redundante una intervención divina en la creación del mundo".
Cuando publicó Una Breve Historia del Tiempo, expuso en ella que: "Si llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo definitivo de la razón humana porque entonces conoceríamos la mente de Dios".
Considero los dos planteamiento válidos, por cuanto si el ser humano adquiere mayor conocimiento, no lo aleja de sus conceptos divinos, por lo contrario, lo acerca más a entender que más allá de su ideas, ir descubriendo y entendiendo el lugar al que pertenecemos, dentro de un universo cuya inmensidad sobrecoge, nos acerca un poco más al Dios en que creemos. Debemos ser lo suficiente humildes para entender que nos hace conocer una creación que supera la mente humana, y que ciencia y religión deben ir juntas aportando cada una los misterios integradores.
Albert Einstein una vez expuso: "La ciencia es muda sin la religión; la Religión es ciega sin la ciencia"
En 1987 en el diálogo entre ciencia y religión, el Papa Juan Pablo II amplió este concepto diciendo "La ciencia puede purificar la religión del error y la superstición; la religión puede purificar la ciencia de la idolatría y los falsos absolutos; cada una es capaz de conducir a la otra a un mundo más amplio, un mundo donde ambas puedan florecer".
Enlaces:

viernes, 21 de mayo de 2010

LÁ FISICA Y EL CEREBRO

Aristóteles (384-322 BC) sabía que al tocar el cerebro no se provocaban sensaciones. Llegó a la conclusión de que era el corazón la estructura que controlaba las sensaciones.

Los tres actores principales dentro del cerebro humano

Los hemisferios del cerebro constituyen el 85 por ciento del peso del cerebro. Las miles de millones de neuronas en los dos hemisferios están conectadas por un espeso manojo de nervios llamado cuerpo calloso. Los científicos piensan que los dos hemisferios difieren no tanto en lo que se enfocan (la idea de “lo lógico” frente a “lo artístico”), sino en cómo procesan información. El hemisferio izquierdo parece centrarse en los detalles (tales como reconocer una cara particular en una multitud). El hemisferio derecho se centra en generalidades (tales como comprender la posición relativa de objetos en el espacio). Los hemisferios cerebrales tienen una capa exterior llamada corteza cerebral. Aquí es donde el cerebro procesa la información sensorial recibida del mundo exterior, controla los movimientos voluntarios y regula el pensamiento consciente y la actividad mental.
El cerebelo cubre un poco más del 10 por ciento del cerebro. Está a cargo del equilibrio y de la coordinación. El cerebelo también tiene dos hemisferios que siempre están recibiendo información de los ojos, oídos, músculos y articulaciones acerca de los movimientos y la posición del cuerpo. Una vez que el cerebelo procesa esta información, ésta viaja a través del resto del cerebro y la médula espinal para emitir instrucciones al cuerpo. El trabajo del cerebelo nos permite caminar sin tropiezos, mantener nuestro equilibrio y dar la vuelta sin tener que pensar para hacerlo. El tallo cerebral está ubicado en la base del cerebro. Conecta la médula espinal con el resto del cerebro. Aunque es el más pequeño de los tres actores principales, sus funciones son cruciales para la supervivencia. El tallo cerebral controla las funciones automáticas que nos mantienen vivos—nuestra frecuencia cardiaca, la presión arterial y la respiración. También retransmite la información entre el cerebro y la médula espinal, que luego emite mensajes a los músculos, la piel y a otros órganos. El descanso y el sueño también son controlados por el tallo cerebral.
Nuevas técnicas de imaginología permiten a los científicos vigilar la función cerebral en las personas vivas. Esto ha abierto mundos de conocimiento acerca de la función cerebral normal y cómo cambia con la edad o con las enfermedades.

Una de estas técnicas se llama tomografía por emisión de positrones, o TEP de exploración (PET, sigla en inglés). La PET mide el flujo sanguíneo y metabolismo de la glucosa en todo el cerebro. Cuando las células nerviosas de una región del cerebro se activan, el flujo sanguíneo y el metabolismo aumentan en esas regiones. Estos aumentos se ven generalmente como colores rojos y amarillos en una PET. Las sombras azules y negras indican una disminución o falta de actividad dentro de una región cerebral. Esencialmente, una PET produce un “mapa” del cerebro activo.
Los científicos usan las exploraciones de la PET para ver lo que sucede en el cerebro cuando una persona realiza una actividad física o mental, descansa, duerme o sueña. Los científicos también pueden inyectar productos químicos marcados con un rastreador que se encenderá durante las PET. Estos rastreadores pueden seguir la actividad de los productos químicos cerebrales, por ejemplo los neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. Algunos de estos neurotransmisores se alteran con la edad, enfermedades y medicamentos.
A medida que una persona envejece, se producen cambios en todas las partes del cuerpo, incluyendo el cerebro:
1) Algunas neuronas se encogen, especialmente las más grandes en áreas importantes para el aprendizaje, la memoria, la planificación y otras actividades mentales complejas.
2) Los nudos y las placas se desarrollan en las neuronas y en las áreas circundantes, sin embargo en cantidades mucho más pequeñas que cuando una persona tiene Alzheimer.
3) El daño ocasionado por los radicales libres aumenta (los radicales libres son una clase de molécula que reacciona fácilmente con otras moléculas).
¿Cuál es el impacto de estos cambios? Las personas mayores sanas pueden notar una disminución moderada en la capacidad de aprender cosas nuevas y recordar información, como por ejemplo, recordar nombres. Igualmente, pueden llevar a cabo de manera deficiente tareas complejas relacionadas con la atención, el aprendizaje y la memoria. Sin embargo, si se les da el tiempo suficiente para cumplir este tipo de tareas, el puntaje de las personas sanas con edades entre 70 y 80 años es a menudo el mismo que el de los adultos más jóvenes. A medida que estas personas envejecen, los adultos a menudo mejoran su vocabulario y otros tipos de conocimiento verbal.

Bibliografía: NIA 2008