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sábado, 11 de enero de 2020

LA NASA MAPEA LOS CAMBIOS DE LA TIERRA DEL TERREMOTO DE PUERTO RICO


 Los científicos usan datos satelitales para ayudar a las agencias de respuesta a identificar áreas dañadas.


Este mapa muestra los cambios en el terreno, o desplazamiento, en los dos tercios del este de Puerto Rico luego de un terremoto de magnitud 6.4. El suelo se movió hasta 5.5 pulgadas (14 centímetros) en dirección hacia abajo y ligeramente hacia el oeste. Crédito: NASA / JPL-Caltech, ESA, USGS ›

Días después del terremoto de magnitud 6,4 que sacudió a Puerto Rico, seguido de cientos de réplicas, el alcance total del daño apenas comienza a darse cuenta.

Los científicos de la NASA están utilizando datos satelitales para ayudar a las agencias federales y locales a identificar áreas con daños potenciales. 
Los terremotos causan cambios permanentes en la superficie del suelo. 
Al comparar los datos del radar de apertura sintética interferométrica (InSAR) adquiridos el 9 de enero de 2020 con los datos obtenidos el 28 de diciembre de 2019 del satélite Copernicus Sentinel-1A, los científicos pudieron mapear dónde, cuánto y en qué dirección esos cambios ocurrieron.

Gestionado por la Agencia Espacial Europea (ESA), el satélite Copernicus Sentinel-1A pudo ver los dos tercios orientales de la isla durante el paso elevado del 9 de enero. 
En el mapa, el color rojo indica las áreas donde se cambió o desplazó el suelo, con sombras más oscuras correspondientes a un desplazamiento más significativo.
Los científicos descubrieron que el mayor desplazamiento del área de paso elevado ocurrió al oeste de la ciudad de Ponce (identificado por la estrella verde), no lejos del epicentro en alta mar del terremoto. Allí registraron hasta 5.5 pulgadas (14 centímetros) de cambio de suelo. El suelo parecía moverse hacia abajo y ligeramente hacia el oeste.

El epicentro del terremoto y el cúmulo de terremotos y réplicas en la región identificada por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (que se muestran como círculos naranjas) caen justo al oeste de la ruta del satélite el 9 de enero. Debido a esto, los científicos también planean analizar datos del próximo paso elevado del 14 de enero del Sentinel-1A, que incluirá el oeste de Puerto Rico.

El Programa de Desastres de Ciencias Aplicadas de la Tierra de la NASA ha activado la respuesta de Nivel 1 en apoyo de este desastre y está en contacto con la Agencia Federal de Manejo de Emergencias, el Servicio Geológico de los Estados Unidos y Servicios de Salud y Humanos (HHS) para proporcionar datos de observación de la Tierra de la NASA en apoyo de respuesta y esfuerzos de recuperación. Los productos en proceso de producción incluyen mapas de corte de energía de "mármol negro" basados ​​en Suomi-NPP, mapas de daños y mapas de deslizamientos de tierra. También se ha creado una página web en el Portal de Mapas de Desastres de la NASA para suministrar productos de datos SIG relevantes.

El mapa contiene datos modificados de Copernicus Sentinel procesados ​​por la ESA y analizados por científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, y datos de ubicación de terremotos del USGS.

Mas información y Medios de Contacto
Laboratorio de propulsión a chorro –
 Arielle Samuelson , Pasadena, California
818-354-0307
Escrito por Esprit Smith, equipo de Ciencias de la Tierra de la NASA
2020-006

Fuente:  NASA Jet Propulsion Laboratory (JPL) CALTECH 10. enero.2020

Traducción libre de Soca

martes, 5 de febrero de 2019

EL MORTAL TERREMOTO EN INDONESIA FUE UN EVENTO RARO Y ULTRARÁPIDO

Una pequeña sección de la falla rota del terremoto de Palu. Crédito: © 2018 Unión Europea / Pierre Prakash / CC BY-NC-ND 2.0 ›Vista ampliada


El último gran terremoto de septiembre de 2018 cerca de la ciudad de Palu, en la isla indonesia de Sulawesi, fue un evento raro y súper rompedor.
Un nuevo estudio ha encontrado menos de 15 de estos movimientos súper rápidos, terremotos extra-potentes que jamás han sido identificados.

En estos eventos la ruptura, que se propagan a la grieta, se mueve muy rápidamente a lo largo de una falla, causando que de arriba a abajo o las ondas de lado a lado que sacuden el suelo – llamadas ondas de corte sísmico - al acumularse e intensificarse.
El resultado es una agitación mucho más fuerte que en un temblor lento.

Los investigadores de la UCLA; Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California; y otras instituciones, analizaron las observaciones en alta resolución espacial de las ondas sísmicas causadas por el devastador terremoto, junto con el radar del satélite y las imágenes ópticas, que se produjo el 28 de septiembre de 2018, permitieron caracterizar la velocidad, el tiempo y la magnitud del sismo, el cual tuvo una magnitud 7,5 en Palu

Ellos calculan que el sismo se rompió a una velocidad constante de 9,171 mph (14.760 kilómetros) por hora, con el choque principal que continuo durante casi un minuto.
Los terremotos suelen romperse a aproximadamente 5,600 a 6,700 mph (9.000 a 10.800 kilómetros por hora). El procesamiento de las imágenes de satélite, los investigadores encontraron que los dos lados de la falla tienen 150 kilómetros de longitud (93 millas de largo) se deslizaron por cerca de 5 metros (16 pies) - una cantidad sorprendentemente grande.

"La comprensión de cómo las fallas se rompen en grandes terremotos ayudará a mejorar los modelos de riesgo sísmico y ayudar a los ingenieros de terremotos diseñar edificios y otras infraestructuras para soportar mejor posible terremoto futuro temblores," dijo Eric Fielding, del JPL y un co-autor del nuevo estudio publicado en la revista Nature Geoscience .

Un fallo de la ruptura crea varios tipos de ondas en el suelo, incluyendo las ondas de corte que se extienden a 7,900 mph (12.700 kilómetros) por hora.
En un terremoto súper cortador, la ruptura se mueve rápidamente superando a las ondas de corte más lentas,que se propagan en frente de ella y las empuja juntos en grandes olas, más potentes. "Agitando el intenso [de que los resultados] es similar a la explosión sónica asociado con un chorro supersónico," dijo Lingsen Meng, profesor de la UCLA y co-autor del informe.

La velocidad constante de la ruptura en Palu fue sorprendente, teniendo en cuenta la naturaleza de los terremotos súper cortadores previamente estudiados, en los cuales ocurrieron que en las fallas estas eran muy rectas, ofreciendo unos obstáculos para el movimiento de los terremotos.

Las imágenes de satélite de la falla Palu, sin embargo, reveló que tenía al menos dos grandes curvas. La ruptura mantiene una velocidad constante alrededor de estas curvas, que desafían los modelos de ruptura del terremoto, de acuerdo al autor Jean-Paul Ampuero de la Universidad Costa Azul en Niza, Francia.

Sin embargo, Ampuero dijo que estos modelos fueron desarrollados para fallas idealizadas en material homogéneo. "Fallos reales están rodeadas de rocas que han sido fracturados y suavizados por terremotos anteriores", dijo. "En teoría, las velocidades que sería inesperado en rocas intactas pueden suceder en rocas dañadas."

Los científicos analizaron datos del radar de apertura sintética del ALOS-2 satélite de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón; y los datos de imagen óptica del Sentinel-2A y 2B , satélites Copernicus, operado por la Agencia Espacial Europea,  y las imágenes ópticas de la constelación de satélites del planeta, de los laboratorios Planet Scope, gestionado por Planet Labs en San Francisco.
Ambas agencias espaciales y laboratorios Planet reprogramaron sus satélites inmediatamente después del terremoto para adquirir más imágenes de la isla de Sulawesi central, para ayudar con la investigación, permitiendo que el equipo pudiera producir un análisis exhaustivo.
El estudio se titula."Early and Persistent Supershear Rupture of the 2018 Magnitude 7.5 Palu Earthquake", se encuentra en la Revista Nature del 04 de octubre de 2019

Fuente: JPL – Jet Propulsion Laboratory-Caltech – 04.febrero.2019



Traducción libre de Soca

martes, 22 de septiembre de 2015

SENTINEL 1-A Y EL TERREMOTO EN CHILE DEL 16 DE SEPTIEMBRE


Sentinel 1-A es un satélite europeo de imágenes de radar lanzado en el año 2014. Fue el primer satélite del programa Sentinel de la Agencia Espacial Europea  (ESA) dentro de su programa Copérnico. El satélite lleva una banda C de Radar de Apertura Sintética el cual proporciona imágenes en todas las condiciones de iluminación y meteorológicas, que le permitirá un seguimiento en muchos aspectos de nuestro medio ambiente, entre ellos, la cartografía del hielo marino, el movimiento de la superficie terrestre y cambios de asignación en la forma que utiliza la Tierra.

El 16 de septiembre de 2015,  Sentinel A-1 mediante la combinación de las exploraciones del radar entre el 24 de agosto y el 17 de septiembre, comprobó los patrones de color del arco iris como se ve en la imagen, mostraban como  la forma de la superficie se había desplazada a consecuencias del terremoto de 8.4 que afectó la costa central de Chile, que provocó alerta de Tsunami aparte de la destrucción de la una extensa zona costera, por cuanto el terremoto se produjo a lo largo de la frontera de las placas tectónicas de Nazca y la Sudamericana.

Mediante la combinación de las exploraciones de radar Sentinel-1A del 24 de agosto y 17 de septiembre, los patrones de color del arco iris en la imagen muestran la forma en que la superficie se ha desplazado como consecuencia del terremoto. 
Los interferogramas han permitido a los científicos cuantificar el movimiento de tierra. Se estima que el terremoto causó un desplazamiento de 1.4 metros a lo largo de la dirección de la observación del radar; además, un movimiento horizontal de 0,5 metros a lo largo de la dirección de vuelo del satélite.

Las imágenes de radar de Sentinel 1-A, permite evaluar tanto de día como de noche, logrando una segura  evaluación del impacto en muchos tipos de riesgos geológicos.
Fuente: ESA Space in  Images
Leer más acerca de ESA Proyecto InSARap.

lunes, 15 de marzo de 2010

El TERREMOTO Y LOS CIENTIFICOS

El terremoto de Chile no es una sorpresa para los sismólogos
En la zona de Concepción no se había registrado un gran seísmo desde el año 1835, que relató Charles Darwin en su oportunidad.
"En el peor escenario, el área [Concepción-Constitución, en Chile] tiene ya un potencial para que ocurra un terremoto de magnitud tan grande como 8 o 8.5 en un futuro próximo", señalaron unos científicos el año pasado.
La advertencia pudo pasar desapercibida para muchos, aunque es cierto que, sin una fecha exacta, tampoco cabían medidas de urgencia que tomar al respecto para evitar la catástrofe que finalmente se ha producido en Chile a finales de febrero. Pero la investigación muestra cómo la ciencia avanza en el conocimiento de las tensiones y procesos que desencadenan los terremotos, aunque no sea capaz de precisar con antelación dónde se va a producir uno, cuando y de qué magnitud (los tres parámetros clave que debería tener una predicción sísmica).

Los científicos, liderados por J.C.Ruegg (Instituto de Física del globo, París) y sus colegas utilizaron medidas de desplazamientos de las placas tectónicas en la región chilena con dispositivos GPS durante varios años, con programas de software adaptados a sismología, y constataron que se estaban produciendo movimientos de hasta 68 milímetros por año (lo que se traduce en más de diez metros de desplazamiento acumulado desde el último terremoto allí, en 1835). Esto supone tensiones acumuladas en la corteza terrestre que acaban desencadenar terremotos. Ellos hicieron las medidas entre 1996 y 2002 en una red de unos 40 puntos marcaos con GPS.
La costa chilena es una de las zonas sísmicas más activas del planeta, explicaba en 2009 el equipo de J.C.Ruegg en Physics of the Earth and Planetary Interiors. Como media, se ha producido un gran terremoto de magnitud 8 cada 10 años a lo largo de la historia allí y la única excepción era hasta ahora precisamente la región comprendida entre 35º y 37º de latitud Sur (Concepción-Constitución), que sufrió el último gran seísmo el 20 de febrero de 1835 (nota copilador: el actual fue 27 de febrero de 2010 - dif. 7 días en 175 años).
Fue el terremoto que pilló a Charles Darwin por la zona en su largo viaje y que relató en una carta a su hermana Caroline.
"Supongo que debe ser el peor [terremoto] que jamás haya sufrido Chile", escribe el joven que llegaría a ser grandísimo biólogo de la Teoría de la Evolución, "No merece la pena intentar describir las ruinas [...] es el espectáculo más horrible que he presenciado. La ciudad de Concepción no es ahora más unos montones de ladrillos, tejas y maderos [...] no ha quedado una casa habitable [...] la fuerza del terremoto ha debido ser inmensa, la tierra está atravesada por desgarros, las rocas están desplazadas, sólidos contrafuertes de dos a tres metros de grosor están rotos en fragmentos como si fueran galletas".

Desde aquel desastre relatado por el ilustre científico británico y cuya descripción bien podría aplicarse ahora, la región no había sufrido grandes terremotos (aunque si que se habían registrado al Norte y al Sur) y se habían acumulado allí tensiones internas en la tierra capaces de desencadenar un gran seísmo.

Los terremotos allí se llaman de subducción. En ellos, una placa tectónica se va metiendo bajo la contigua, en este caso es la gran placa oceánica de Nazca que se desliza bajo la placa continental sudamericana. La placa empuja, la presión va en aumento bajo tierra y aumenta la tensión hasta que acaba por deformarse y se produce el terremoto. El mismo mecanismo de subducción fue culpable del seísmo de Sumatra. En el caso de Haití, sin embargo, no hubo subducción sino movimiento relativo de la placa del Caribe respecto de la placa norteamericana.

Los científicos conocen estos mecanismos cada vez mejor, pero poder hacer una predicción útil para evitar la tragedia humana y económica es todavía un sueño. En el caso de Ruegg y sus colegas la advertencia del terremoto inminente en Concepción-Constitución difícilmente podría haber salvado vidas al carecer de una estimación adelantada del momento de la catástrofe, ya que es prácticamente imposible evacuar a miles de personas durante un tiempo indefinido. Por ahora, mientras no se pueda advertir con antelación cuándo se va a mover la tierra, dónde y cuánto, la ayuda más realista es imponer la construcción antisísmica en las zonas de riesgo, aconsejan una y otra vez los expertos.
Fuente: El País.com - Alicia Rivera Madrid 07.03.2010 según Actualidad Espacial