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lunes, 23 de mayo de 2016

UNA TORRE ESTELAR EN LA NEBULOSA DEL ÁGUILA

Crédito de la imagen: NASA/ESA y El Equipo Heredero del Hubble STScI / AURA 

Apareciendo como una criatura alada de un cuento de hadas contrapesada en un pedestal, esta imagen realmente es  en realidad una torre ondulante de gas frío y de polvo cosmico que sube desde una guardería estelar llamada Nebulosa del Águila.
La elevada torre tiene  una altura de 9,5 años luz o sea, alrededor de unos 90 trillones kilómetros, aproximadamente el doble de la distancia entre nuestro Sol a la estrella más cercana de nosotros.
Las estrellas de la Nebulosa del Águila nacen en nubes de gas de hidrógeno frío que residen en los barrios caóticos, de la nebulosa, donde la energía de las estrellas jóvenes esculpe paisajes de fantasía con el gas. La torre es una incubadora gigante para aquellas estrellas recién nacidas. Un torrente de luz ultravioleta en una banda de estrellas jóvenes, masivas y calientes [parte superior de la imagen] está erosionando este verdadero pilar estelar.
La luz de las estrellas también se encargan de iluminar la superficie áspera de la torre, cual fantasmales serpentinas de gas que se pueden ver hirviendo sobre una superficie, que está creando la neblina alrededor de la estructura y resaltando su forma tridimensional. La columna se recorta contra el fondo resplandeciente del distante gas..
El borde de la nube, de hidrógeno oscuro en la parte superior de la torre, se resiste a la erosión de una manera similar a la de un cepillo entre un campo de hierba de una pradera que está siendo arrastrada por el fuego. El fuego arde rápidamente quemando el césped, pero se ralentiza cuando se encuentra con el cepillo denso. En este caso celeste, nubes de gas de hidrógeno y polvo han sobrevivido más tiempo que sus alrededores, mostrando en la cara una ráfaga de luz ultravioleta producidas por las estrellas jóvenes y calientes.
Dentro de la torre gaseosa, las estrellas estánr formándose. Algunas de estas estrellas pueden haber sido creados por gas extremadamente denso al colapsar bajo la gravedad. Otras estrellas pueden estar formándose debido a la presión del gas que ha sido calentado por las calientes estrellas vecinas.
Es probable que la primera oleada de estrellas puedan haber comenzado a formarse antes que el cúmulo de estrellas masivas comenzara a ventilar su abrasadora luz. El nacimiento de las estrella pueden haber comenzado cuando las regiones más densas del gas frío dentro de la torre, comenzara a colapsar bajo su propio peso permitiendo  hacer estrellas.
Los golpes y los dedos de material en el centro de la torre son ejemplos de estas áreas del nacimiento estelar. Estas regiones pueden parecer pequeñas pero son aproximadamente del tamaño de nuestro Sistema Solar.
Las novatas estrellas continuaron creciendo a medida que se alimentaban de la nube de gas que las rodea. Ellas dejaron de crecer abruptamente cuando la luz del cúmulo de estrellas descubrió sus cunas gaseosas, separándolas de su suministro de gas.
Irónicamente, la intensa luz de las estrellas de la joven agrupación puede estar induciendo la formación de estrellas en algunas regiones de la torre. Ejemplos de ello se pueden ver en los grupos grandes, brillantes y salientes en forma de dedos en la parte superior de la estructura.
Las estrellas pueden calentar el gas en la parte superior de la torre creando un frente de choque, como se ve por el borde brillante del material que traza el borde de la nebulosa en la parte izquierda superior. A medida que se expande el gas calentado, actúa como un ariete al empujarlo contra el gas frío y oscuro. La intensa presión comprime el gas, por lo que facilita la formación de estrellas. Este escenario puede continuar como un frente de choque que se mueve lentamente por la torre.
Los colores dominantes que se observan en la imagen fueron producidos por el gas que es excitado por la potente luz ultravioleta del cúmulo de estrellas. El color azul en la parte superior es de oxígeno brillante. Los dos puntos de color rojo en la región inferior corresponden al hidrógeno que brilla intensamente. La imagen de la Nebulosa del Aguila fue tomada en noviembre de 2004 con la avanzada cámara ubicada a bordo del telescopio espacial Hubble de la NASA/ ESA.
Fuente: NASA , ESA Hubble Space Telescope


miércoles, 11 de marzo de 2015

UN GRAN ESPECTÁCULO DE NUEVAS ESTRELLAS

Cúmulo Estelar NGC 6193 y la Nebulosa del Borde NGC 6188. Crédito: ESO 
Este espectacular paisaje en la constelación austral de Ara (el Altar) es un tesoro de objetos celestes. Cúmulos de estrellas, nebulosas de emisión y regiones activas de formación estelar son sólo algunas de las riquezas que se observan en esta zona que se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra. Esta hermosa nueva imagen es la vista más detallada de esta parte del cielo obtenida hasta el momento, y fue tomada con el VST, el telescopio de rastreo del VLT, instalado en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile.
En el centro de la imagen vemos el cúmulo abierto NGC 6193, que contiene alrededor de treinta estrellas brillantes y da forma al corazón de la asociación Ara OB1. Las dos estrellas más brillantes son estrellas gigantes muy calientes. Juntas, son la fuente principal de iluminación de la cercana nebulosa de emisión, la Nebulosa del Borde o NGC 6188, visible a la derecha del cúmulo.
Una ‘asociación estelar’ es un gran grupo de estrellas, unidas por un lazo gravitatorio menos intenso que el de otro tipo de cúmulos, y que aún no se han separado por completo para quedar a la deriva, conservando un vínculo con su lugar de formación inicial. Las asociaciones OB consisten, principalmente, en estrellas blancoazuladas muy jóvenes, que son, aproximadamente, 100.000 veces más brillantes que el Sol y entre 10 y 50 veces más masivas.
La Nebulosa del Borde es el prominente muro de nubes oscuras y brillantes que marca el límite entre la región de formación estelar activa dentro de la nube molecular (conocida como RCW 108) y el resto de la asociación.Por otra parte, de un modo más modesto, esta Nebulosa tiene fama entre los astrónomos porque en una imagen anterior de la misma se utilizó como portada del DVD en el que se distribuyó la colección de software para astrónomos recopilada por ESO: Scisoft, cuya nueva versión fue lanzada hace unas semanas. Por lo tanto, también es conocida como la Nebulosa Scisoft. El área que rodea a RCW 108 está compuesta, en su mayor parte, de hidrógeno, el ingrediente principal para la formación de estrellas. Dichas zonas también son conocidas como regiones H II.
La radiación ultravioleta y el intenso viento estelar de las estrellas de NGC 6193 parecen estar desencadenando el nacimiento de la próxima fuente de formación estelar en las nubes de gas y polvo circundantes. A medida que los fragmentos de nubes colapsan, se calientan y, con el tiempo, acaban formando nuevas estrellas.
A medida que la nube crea nuevas estrellas, simultáneamente está siendo erosionada por los vientos y la radiación emitida por estrellas anteriores y por las violentas explosiones de supernova. De este modo, dichas regiones H II de formación estelar, tienden a tener una vida útil de sólo unos pocos millones de años. La formación de estrellas es un proceso muy ineficiente, ya que sólo alrededor del 10% del material contribuye al proceso y el resto se esparce por el espacio.
La Nebulosa del Borde también muestra signos de estar en una fase temprana de la "formación de pilares", lo que significa que, en el futuro, podría terminar pareciéndose a otras regiones de formación estelar muy conocidas, como la Nebulosa del Águila (Messier 16, que contiene los famosos “Pilares de la creación”) y la nebulosa del Cono (parte de NGC 2264).
La espectacular imagen que abre esta entrada, fue creada a partir de más de 500 fotos individuales tomadas con cuatro filtros de diferente color con el telescopio de rastreo del VLT. El tiempo de exposición total fue de más de 56 horas. Hasta el momento, es la imagen de esta región más detallada que existe.
Secuencia de zoom que da comienzo en una región de gas y polvo en la Constelación de Ara. En el centro de la imagen final, obtenida por el telescopio de rastreo del VLT, en el Observatorio Paranal de ESO, vemos el joven Cúmulo Abierto NGC 6193, y a la derecha se encuentra la Nebulosa de Emisión NGC 6188, iluminada por la radiación ionizante emitida por las estrellas cercanas más brillantes.   Crédito:ESO/Digitized Sky Survey 2/N. Risinger (skysurvey.org). 
Music: movetwo -                Enlace al vídeo aquí.
Fuente:ESO  1510es 11.marzo.2015

viernes, 19 de julio de 2013

IMAGEN EN UNA NEBULOSA SOLAR ANÁLOGA, DE UNA LÍNEA DE NIEVE DE MONÓXIDO DE CARBONO [CO]

Esta imagen de ALMA muestra la región en torno a la estrella en la que se ha formado nieve de monóxido de carbono. El monóxido de carbono se muestra en verde, y comienza a una distancia de más de 30 unidades astronómicas de TW Hydrae. Además de resultar necesario para la formación de planetas y cometas, el monóxido de carbono es fundamental para la creación de metanol, un componente básico para la vida.. Crédito: ALMA [ESO/NAOJ/NRAO]
  
ALMA [Atacama Large Millimeter/submillimeter Array] es el telescopio más poderoso para observar el Universo frío, el gas molecular y el polvo, así como la radiación fósil del Big Bang. ALMA estudia los componentes básicos de las estrellas, sistemas planetarios, galaxias y la vida misma. Al proporcionar a los científicos imágenes detalladas de estrellas y planetas naciendo en nubes de gas cerca de nuestro Sistema Solar, y la detección de galaxias distantes que forman en el borde del universo observable, lo que vemos; es como era hace unos diez millones de años, lo que permitirá a los astrónomos direccional algunas de las preguntas más profundas de nuestros orígenes cósmicos.

La construcción de ALMA se completará durante el presente año 2013, pero las observaciones científicas primarias, con una matriz parcial, se iniciaron en 2011. 
Utilizando solo 26 de las 66 antenas de ALMA los astrónomos  han obtenido la primera imagen de una línea de nieve en un sistema planetario recién nacido. En la Tierra, las líneas de nieve se forman a grandes altitudes en las que las temperaturas, al bajar, transforman la humedad del aire en nieve. Esta línea puede verse claramente en una montaña, en la que vemos bien delimitada la cumbre nevada y la zona en la que comenzamos a distinguir la superficie rocosa, libre de nieve. El sistema planetario, extremadamente joven en el cual se descubrió esta línea de nieve, corresponde al disco que rodea la estrella de tipo solar TW Hydrae, cuyo estudio permitirá conocer la formación de planetas y cometas, los factores que influyeron en su composición y la historia de nuestro propio Sistema Solar. Los resultados del trabajo de los científicos,  se publicaron el 18 de julio de 2013 en la revista ScienceExpress. 

Las líneas de nieve en torno a estrellas jóvenes se forman de un modo similar, en las regiones más alejadas y frías de los discos a partir de los cuales se forman los sistemas planetarios. Comenzando en la estrella y moviéndose hacia fuera, el agua (H2O) es la primera en congelarse, formando la primera línea de nieve. Más allá de la estrella, a medida que la temperatura cae, otras moléculas más exóticas pueden llegar a congelarse y convertirse en nieve, como es el caso del dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), y el monóxido de carbono (CO). Estos diferentes tipos de nieve dan a los granos de polvo una cobertura externa que ejerce como pegamento y juega un papel esencial a la hora de ayudar a estos granos a superar su habitual tendencia a romperse tras una colisión, permitiéndoles, por el contrario, convertirse en piezas fundamentales para la formación de planetas y cometas. La nieve, además, aumenta la cantidad de materia sólida disponible y puede acelerar de forma sorprendente el proceso de formación planetaria.

Cada una de estas diferentes líneas de nieve — para el agua, el dióxido de carbono, el metano y el monóxido de carbono — puede estar relacionada con la formación de diferentes tipos de planetas.  Por ejemplo, los planetas rocosos y secos se forman en la parte interior de la línea de nieve del agua (más cerca de la estrella), donde solo puede existir el polvo. En el otro extremo se encuentran los planetas gigantes gaseosos, que se forman más allá de la línea de nieve del monóxido de carbono.
Alrededor de una estrella parecida a nuestro Sol, en un sistema solar similar, la línea de nieve del agua se ubicaría a una distancia semejante que hay entre las órbitas de Marte y Júpiter, y la línea de nieve del monóxido de carbono se correspondería con la órbita de Neptuno.

Esta imagen, obtenida con el observatorio ALMA, en Chile, muestra en color verde la región en torno a la estrella TW Hydrae (en el centro) en la que se forma la nieve de monóxido de carbono. El círculo azul representa dónde estaría la órbita de Neptuno si la comparásemos con el tamaño de nuestro Sistema Solar. La transición a hielo de monóxido de carbono podría a su vez marcar los límites interiores de la región en la que podrían formarse cuerpos helados más pequeños, como cometas o planetas enanos como Plutón y Eris.
Crédito:  ALMA [ESO/NAOJ/NRAO]

La línea de nieve detectada por ALMA es la primera detección de una línea de nieve de monóxido de carbono [CO] entorno a TW Hydrae, la cual es una estrella enana-naranja joven de tipo espectral KBVe ubicada en la Constelación de Hidra, su magnitud aparente es de +11,1 y junto a otras estrellas de poca masa, forma parte de la Asociación Estelar de YW Hydrae a la que da su nombre; se encuentra a 175 años luz de la Tierra. Tiene un temperatura efectiva de 3.973 ºK y gira sobre sí misma a una velocidad proyectada de 6 km./s., su edad se le calcula entre 8 a 10 millones de años. Los astrónomos creen que este incipiente sistema planetario comparte muchas características con nuestro propio Sistema Solar cuando tenía tan solo unos pocos millones de años.
“ALMA nos ha proporcionado la primera imagen real de una línea de nieve en torno a una estrella joven, lo cual es extremadamente emocionante, ya que esto nos habla de un periodo muy temprano en la historia de nuestro Sistema Solar” afirma Chunhua “Charlie” Qi (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Cambridge, EE.UU.) uno de los dos autores principales del artículo. “Ahora podemos ver detalles antes ocultos sobre las lejanas regiones heladas de otro sistema planetario similar al nuestro”.

Pero la presencia de monóxido de carbono podría tener consecuencias más allá de la simple formación de planetas. El monóxido de carbono es necesario para la formación del metanol, pieza fundamental de las moléculas orgánicas, más complejas y esenciales para la vida. Si los cometas transportasen estas moléculas a planetas en formación similares a la Tierra, entonces esos planetas estarían equipados con los ingredientes necesarios para la vida.
Hasta ahora, nunca se habían obtenido imágenes directas de las líneas de nieve porque siempre se forman en el plano central del disco protoplanetario, una zona relativamente estrecha, de manera que no podían precisarse su ubicación ni su tamaño. Por encima y debajo de esta estrecha región en la que se encuentran las líneas de nieve, la radiación estelar impide la formación de hielos. La concentración de polvo y gas en el plano central es necesaria para proteger el área de la radiación, de manera que el monóxido de carbono y otros gases puedan enfriarse y congelarse.
Con la ayuda de un truco muy ingenioso, este equipo de astrónomos logró penetrar en el disco y mirar muy de cerca dónde se formaba la nieve. En lugar de buscar nieve — dado que no puede observarse directamente — buscaron una molécula conocida como  diazinio (diazenylium) (N2H+), que brilla intensamente en la parte milimétrica del espectro y es, por tanto, un objetivo perfecto para un telescopio como ALMA. Esta frágil molécula se destruye con facilidad en presencia de gas de monóxido de carbono, por lo que solo aparecería, en cantidades detectables, en regiones en las que el monóxido de carbono se hubiese transformado en nieve y no pudiese destruirlo. Esencialmente, la clave para encontrar nieve de monóxido de carbono está en encontrar diazinio.


Concepción artística mostrando la línea de nieve en TW Hydrae; podemos ver granos de polvo cubiertos de agua helada en la parte interior del disco (entre 4,5 y 30 unidades astronómicas, en azul) y granos de polvo recubiertos con hielo de monóxido de carbono en la parte externa del disco (>30 unidades astronómicas, en verde). La transición de azul a verde marca la línea de nieve del monóxido de carbono. Las líneas de nieve ayudan a que los granos de polvo se peguen entre ellos al proporcionarles una cobertura adherente, lo cual resulta esencial para la formación de planetas y cometas. Debido a los diferentes puntos de congelación de los diferentes compuestos químicos, pueden encontrarse diferentes líneas de nieve a diferentes distancias de la estrella, Crédito: B Saxton & A. Angelich / NRAO/AUI/NSF/ALMA [ESO/NAOJ/NRAO]

La extraordinaria sensibilidad de ALMA y su alta resolución han permitido a los astrónomos rastrear la presencia y la distribución del diazinio y encontrar un límite claro y definido, situado aproximadamente a unas 30 unidades astronómicas de la estrella (30 veces la distancia entre la Tierra y el Sol). De hecho, esto proporciona una imagen negativa de la nieve de monóxido de carbono en el disco que rodea a TW Hydrae, lo cual puede utilizarse para ver con precisión la línea de nieve del monóxido de carbono en el lugar en que las teorías predicen que debería estar — el borde interior del anillo de diazinio. "Para estas observaciones tan solo utilizamos 26 de las 66 antenas que componen el total de ALMA. En otras observaciones de ALMA ya hay indicios de líneas de nieve alrededor de otras estrellas, y estamos convencidos de que futuras observaciones, con todo el conjunto de antenas, revelarán mucho más y proporcionarán mucha más información reveladora sobre la formación y evolución de los planetas. Espere y verá”, concluye Michiel Hogerheijde, del Observatorio de Leiden, en los Países Bajos.
Fuente: ESO 1333ª 18.07.2013
UA = 150.000.000 de Km.

miércoles, 16 de enero de 2013

NUBE OSCURA "LUPUS 3" - OSCURIDAD Y LUZ



Esta nueva y evocadora imagen de ESO muestra una nube oscura en la que se están formando nuevas estrellas, junto con un cúmulo de estrellas brillantes que ya han emergido de su polvorienta guardería estelar. La nueva imagen fue obtenida con el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, instalado en el Observatorio La Silla, en Chile; es la mejor imagen jamás obtenida en luz visible de este objeto apenas conocido.
En la parte izquierda de esta nueva imagen hay una oscura columna que parece una nube de humo, cerca de ella, siempre a la izquierda, resplandece un pequeño grupo de estrellas brillantes. A primera vista, estas dos protagonistas no pueden ser más diferentes entre sí, pero en realidad están estrechamente relacionadas. La nube contiene enormes cantidades de frío polvo cósmico y es una guardería en la que están naciendo nuevas estrellas. Es probable que el Sol se haya formado en una región de formación estelar similar hace más de cuatro mil quinientos millones de años.
Visión de amplio campo de la nube oscura Lupus 3 y sis jóvenes y calientes estrellas asociadas.
Esta nube es conocida como Lupus 3 y se encuentra a unos 600 años luz de la Tierra en la constelación de Scorpius (El Escorpión). La sección mostrada en la imagen es de unos cinco años luz de tamaño.
Dado que las partes más densas de este tipo de nube se contraen bajo los efectos de la gravedad, como resultado se calientan y empiezan a brillar. Al principio, las nubes de polvo bloquean la  radiación, y solo pueden verse con telescopios que trabajen en longitudes de onda más largas que la luz visible, como el infrarrojo. Pero, a medida que las estrellas se calientan y aumentan su brillo, su intensa radiación y sus vientos estelares van limpiando de forma gradual las nubes de su alrededor hasta que emergen mostrándonos toda su belleza. 
Las brillantes estrellas a la derecha del centro de esta nueva imagen son un ejemplo perfecto de este tipo de pequeño grupo de estrellas jóvenes y calientes. Parte de su brillante luz azul se ha dispersado por los restos de polvo a su alrededor. Las dos estrellas más brillantes son lo suficientemente brillantes como para ser vistas fácilmente con un pequeño telescopio o con binoculares. Se trata de estrellas jóvenes que aún no han comenzado a brillar por la fusión nuclear en sus centros y aún están rodeadas de gas brillante. Se conocen como estrellas Herbig Ae/Be en honor al astrónomo que las identificó por primera vez. Las letras A y B se refieren a los tipos espectrales de las estrellas, un poco más calientes que nuestro Sol, y la “e” indica que hay líneas de emisión presentes en su espectro debido al brillo del gas que las rodea. Brillan porque convierten su energía potencial gravitatoria en calor a medida que se contraen. Es probable que tengan menos de un millón de años de edad.
Pese a que no sean tan fácilmente visibles como las brillantes estrellas azules, los sondeos han descubierto muchas más objetos estelares muy jóvenes en esta región, que es una de las guarderías estelares de este tipo más cercanas al Sol.
Las regiones de formación estelar pueden ser enormes, como la Nebulosa de la Tarántula en la cual se están formando cientos de estrellas masivas. Sin embargo, se cree que la mayor parte de las estrellas de nuestra galaxia, y de otras galaxias, se han formado en regiones mucho más modestas como la que mostramos en esta imagen, en la que solo son visibles dos estrellas brillantes y donde se forman estrellas no muy pesadas. Por esta razón, la región de Lupus 3 es fascinante tanto para los astrónomos como para ilustrar de un modo muy hermoso las etapas tempranas de la vida de las estrellas.
Fuente: ESO 1303es 15.ene.2013
Crédito de las imágenes: ESO/LA SILLA