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miércoles, 2 de marzo de 2016

EL REINO DE LOS GIGANTES ENTERRADOS

Imagen: El cielo alrededor de la región de formación estelar RCW 106 (con anotaciones) Crédito: ESO
 En esta nueva y enorme imagen, nubes de gas carmesí están siendo iluminadas por excepcionales estrellas masivas que acaban de encenderse y que aún están enterradas en gruesas nubes de polvo.
Estas jóvenes y abrasadoras estrellas no son más que fugaces personajes en el escenario cósmico y sus orígenes siguen siendo un misterio. La gran nebulosa de donde nacieron estas gigantes, junto con sus entornos ricos y fascinantes, han sido captados en detalle por el VST (VLT Survey Telescope) de ESO, instalado en el Observatorio Paranal, en Chile.
RCW 106 es una extensa nube de gas y polvo situada a unos 12.000 años luz de distancia, en la Constelación meridional de Norma (la regla del carpintero). La región debe su nombre a la entrada número 106 en un catálogo de regiones H II en la zona sur de la Vía Láctea. El catálogo fue compilado en 1960 por tres astrónomos del Observatorio de Monte Stromlo, en Australia, cuyos apellidos eran Rodgers, Campbell y Whiteoak, de ahí el prefijo RCW.
Constelación de Norma
Las regiones H II, como RCW 106, son nubes de gas de hidrógeno que están siendo ionizadas por la intensa y abrasadora luz de las estrellas jóvenes, haciendo que brillen y adoptando extrañas y maravillosas formas.
En esta imagen, RCW 106 es la nube roja sobre del centro, aunque gran parte de esta enorme región H II está oculta por el polvo y es mucho más extensa que la parte visible. En esta imagen de amplio campo del VST también pueden verse muchos otros objetos no relacionados. Por ejemplo, los filamentos de la derecha son los restos de una antigua supernova, y los brillantes filamentos rojos de la parte inferior izquierda rodean a una estrella muy caliente poco usual. El remanente de supernova es SNR G332.4-00.4, también conocido como RCW 103. Tiene cerca de 2.000 años. Los filamentos de más abajo son RCW 104, y rodean a la estrella de tipo Wolf-Rayet conocida como WR 75. Aunque estos objetos llevan números RCW, detalladas investigaciones posteriores revelaron que ninguno de ellos eran regiones H II. En toda la panorámica cósmica pueden apreciarse  parches de polvo oscuro.
Los astrónomos llevan tiempo estudiando a RCW 106, aunque lo que les llama su atención no son las nubes carmesís, sino el misterioso origen de las potentes estrellas masivas enterradas en su interior. Aunque son muy brillantes, estas estrellas no pueden verse en imágenes de luz visible como ésta, ya que el entorno de polvo es demasiado espeso, aunque sí pueden verse claramente en imágenes obtenidas en longitudes de onda más largas.
En el caso de estrellas menos masivas, como el Sol, se conoce bastante bien su proceso de nacimiento — a medida que las nubes de gas se atraen debido a la gravedad, la densidad y la temperatura aumentan y comienza la fusión nuclear —  pero esta explicación no parece ser adecuada para las estrellas más masivas, enterradas en regiones como RCW 106. Estas estrellas — conocidas por los astrónomos como estrellas de tipo O —, pueden llegar a tener varias decenas de veces la masa del Sol y no está claro cómo se las arreglan para reunir y almacenar la cantidad suficiente de gas para formarse.
Al parecer, las estrellas de tipo O se forman en las partes más densas de nubes como RCW 106 y son bastante difíciles de estudiar. Aparte del oscurecimiento por el polvo, otro desafío es la brevedad de la vida de una estrella de tipo O. Queman su combustible nuclear en apenas unas decenas de millones de años, mientras que las estrellas menos masivas tienen vidas que abarcan muchas decenas de miles de millones de años. La dificultad de formar una estrella de esta masa y la brevedad de su vida, implican que se trata de objetos muy escasos, sólo una de cada 3 millones de estrellas de nuestro vecindario cósmico es una estrella de tipo O. Ninguna de las que existen están lo suficientemente cerca como para llevar a cabo una investigación detallada, por lo que la formación de estas fugaces gigantes estelares sigue siendo un misterio, aunque su enorme influencia es inconfundible en brillantes regiones H II como ésta.

Fuente: ESO 1607 02.marzo.2016

martes, 16 de septiembre de 2014

“SPARKY” O EL CENTRO DE UNA JOVEN GALAXIA -VERDADERO CALDERO HIRVIENTE DONDE NACEN ESTRELLAS


En este concepto artístico se muestran los “fuegos celesteiales artificiales” que se producen en el interior del núcleo de una galaxia en desarrollo, tal como se ve desde un sistema planetario hipotético, consistente en una estrella blanca brillante y un solo planeta. El cielo está en llamas mostrando el resplandor de una nebulosa,  cúmulos de estrelles por nacer y estrellas explotando como supernovas. El núcleo se forma rápidamente y con el tiempo, puede llegar a ser el centro de una de las galaxias elípticas gigantes, tal como las vemos en la actualidad.Crédito: NASA - Z. Levay, G. Bacon (STScl)

Como se construye una galaxia en forma masiva, es algo que los astrónomos  no logran observar todo los días; es por ello que están realmente sorprendidos poder  ver por primera vez, como se ha llevado a cabo  la construcción de una de ellas. 
Este descubrimiento ha sido posible efectuarlo a través de la combinación de observaciones de los telescopios Hubble y Spitzer de la NASA, el Observatorio WM Keck en Mauna Kea, Hawai y el Observatorio Espacial Herschel de la ESA.

A esta obra la han llamaron “Sparky”, el cual es un denso núcleo galácticos  ardiendo  el que fue posible detectar debido a  la emisión  de la luz de millones de estrellas recién nacidas que se están formando a un feroz ritmo.
Se teoriza que una galaxia elíptica totalmente desarrollada, es la recolección deficiente de gas entre antiguas estrellas, cuyo inicio se marca mediante un compacto núcleo desde adentro hacia fuera,  marcando su inicio mediante un compacto núcleo.
Debido a que el núcleo de la Galaxia está muy lejos, la luz de la Galaxia que se está formando y que está siendo observada en la actualidad desde la Tierra, realmente fue  creada hace 11 mil millones de años, o sea, a unos 2.800 millones de años después del Big Bang.
Aun cuando es una fracción del tamaño de la Vía Láctea, el pequeño núcleo galáctico tiene tal potencia que ya contiene el doble de estrellas en relación  a  las que tiene nuestra propia galaxia, todas ellas hacinadas en una región de solo 6.000 años luz de diámetro; en cambio, nuestra Vía Láctea tiene unos 100.000 años luz de diámetro.

Erica Nelson, autora principal del estudio, de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, ha dicho “Realmente no habíamos visto un proceso de formación de estrellas que pudiera crear cosas tan densas; tenemos la sospecha de que este proceso de formación del núcleo, es una exclusivo fenómeno de los inicios del Universo, debido a que  en el universo temprano, en su conjunto,  todo era más compacto. En cambio, hoy en día, el universo es tan difuso que ya no puede crear más tales objetos”.

Además de determinar el tamaño de la galaxia mediante las imágenes del Hubble, el equipo, utilizando imágenes obtenidas del archivo en el rango del infrarrojo lejano de los Telescopios Spitzer y Herschel, ha permitido ver la rapidez de cómo se crean estrellas en su núcleo.
Sparky ha producido alrededor de 300 estrellas por año en comparación a las 10 estrellas por año producidas por nuestra Vía Láctea.

Nelson ha dicho: “Son ambientes muy extremos, es como si una estrella medieval forjara un caldero; hay mucha turbulencia y esta burbujeando. De estar cerca de allí, veríamos un cielo nocturno sería brillante, iluminado por jóvenes estrellas y no abría una gran cantidad de polvo, de gas y restos de explosiones de estrellas. Es fascinante ver realmente como esto ocurre”.
Los astrónomos han teorizado de que este frenético nacimiento de estrellas, fue provocado por un torrente de gas que fluye desde el núcleo de la galaxia, en el momento que se formó en su interior, un pozo gravitatorio de materia oscura, invisible materia cósmica que actúa como el andamiaje del universo en el momento de la construcción de una galaxia.
Las observaciones obtenidas hasta la fecha, están indicando de que la galaxia ha estado haciendo con furia, estrellas por más de mil millones de años y es probable que este frenesí de creación, con el tiempo, se  ralentizará hasta detenerse y que en los próximos 10 mil millones de años, otras galaxias más pequeñas podrían fusionarse con Sparky, haciendo que se expanda y se convierta en una gigantesca galaxia elíptica de tranquilo vivir.
El miembro del equipo Pieter van Dokkum de la Universidad de Yale ha comentado: “Creo que nuestro descubrimiento resuelve la cuestión de si este modo de galaxias de construcción realmente ocurrió o nó; la nueva pregunta es  ¿Con que frecuencia ocurre esto? Tenemos la sospecha de que hay otras galaxias como estas, pero que son más débiles en las longitudes de onda del infrarrojo cercano y creemos que van hacer más brillantes en las longitudes de ondas más largas, por lo que será realmente un desafío para encontrar más de estos objetos, de los telescopios infrarrojos del futuro, tales como el Telescopio Espacial James Webb de la NASA”.
Este trabajo  se encuentra en la edición 127 de la Revista Nature del 27 de agosto de 2014

Fuente: NASA

miércoles, 16 de abril de 2014

UNA REGIÓN DE FORMACIÓN ESTELAR


Este mapa muestra la ubicación de un objeto formado por una nube de hidrógeno y estrellas recién nacidas llamado Gum 41, en la gran Constelación austral de Centauro. La mayor parte de las estrellas que vemos en el mapa pueden distinguirse a ojo en una noche oscura y la ubicación de la propia nebulosa se marca con un círculo rojo. Este objeto forma parte de otro aún mayor: la Nebulosa Lambda Centauri. Gum 41 es muy débil y se descubrió en imágenes fotográficas a mediados del siglo XX.. Crédito: ESO / IAU  and Sky & Telescope

Esta zona del cielo austral, en la Constelación del Centauro, alberga numerosas nebulosas brillantes, cada una de ellas asociada a estrellas calientes recién nacidas formadas a partir de nubes de hidrógeno. La intensa radiación de las estrellas recién nacidas excita los restos de hidrógeno del entorno, haciendo que el gas brille en tonos rojizos, típicos de zonas de formación estelar.
Otro famoso ejemplo de este fenómeno es la Nebulosa de la Laguna (eso0936), una enorme nube que refulge en tonos escarlata muy similares.
La nebulosa de esta imagen se encuentra a unos 7.300 años luz de la Tierra. El astrónomo australiano Colin Gum la descubrió analizando fotografías tomadas desde el Observatorio de Monte Stromlo, cerca de Canberra, y la incluyó en su catálogo de 84 nebulosas de emisión, publicado en 1955. Gum falleció en Suiza en 1960, con tan sólo 36 años, en un trágico accidente de esquí.


Esta nueva imagen, obtenida desde el Observatorio La Silla de ESO, en Chile, nos muestra una nube de hidrógeno llamada Gum 41. En el centro de esta poco conocida nebulosa vemos cómo las estrellas jóvenes calientes lanzan su energética radiación, haciendo que el hidrógeno de su entorno brille con esa característica tonalidad rojiza.Crédito: ESO
Gum 41 es, en realidad, una pequeña parte de una estructura mayor llamada Nebulosa de Lambda Centauri, también conocida con el exótico nombre de Nebulosa del Pollo Corredor (esta otra nebulosa fue el tema abordado en la nota de eso1135).
En esta imagen de Gum 41, las nubes parecen ser bastante gruesas y brillantes, pero es una apariencia engañosa. Si un hipotético viajero humano pudiese llegar hasta esta nebulosa y atravesarla, es muy probable que no la percibiera — incluso en espacios reducidos — porque es demasiado débil para que el ojo humano pueda detectarla. Esto ayuda a explicar por qué este enorme objeto ha tenido que esperar hasta mediados del siglo XX para ser descubierto: su luz se expande débilmente y el resplandor rojizo no puede detectarse adecuadamente en el rango óptico.
Este nuevo retrato de GUM 41 - probablemente es uno de los mejores hasta ahora realizados de un objeto exclusivo - fue creado utilizando datos obtenidos por el instrumento WFI (Wide Field Imagen) instalado en el Telescopio MPG/ESO de 2,2 metros, ubicado en el Observatorio La Silla, en Chile. Es una combinación de imágenes tomadas con filtro azul,verde y rojo; mezclados a su vez con una imagen  tomada utilizando un filtro especial, diseñado para captar el brillo rojizo del hidrógeno.
Fuente: ESO 1413es 16.04.2014