domingo, 11 de agosto de 2013

TITÁN SUS OLAS PERDIDAS Y CHILE



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La búsqueda de posibilidades de vida es una de las razones primordiales de la exploración espacial. Nuestro país,  se ha visto involucrado en ella en forma directa. El 30 de mayo de 2012  la página de SETI comenta que: "Un grupo de científicos de NASA y el Instituto SETI está desarrollando, desde fines del 2011, una experiencia de varios años en la Laguna Negra, fuente de parte importante del agua potable que consume la ciudad de Santiago de Chile; cuya idea principal era probar tecnologías y estrategias de exploración direccionadas a ser utilizadas en la búsqueda de vida en los lagos de hidrocarburos en Titán, una de los satélites de Saturno”. Luego, el 03 de enero de 2013 en la página Que Pasa.cl se hablaba de una “Misteriosa visita de la NASA a Laguna Negra” relacionada directamente con el mismo tema [ver “¿Qué pasa con nuestra agua?].

Ciencia@NASA el pasado 19 de julio, dio a conocer  “El Misterio de las olas perdidas en Titán”,  que relaciona la información que abre esta entrada, con lo obtenido por la sonda Cassini desde el planeta de los anillos, la cual se refiere a las expectativas que abre Titán, una de las lunas de Saturno,  al ser un satélite con características parecidas a nuestro planeta. Es uno de los descubrimientos más sorprendentes de los últimos 10 años por cuanto al igual que nuestro planeta azul, la superficie de Titán está salpicada con lagos y mares, tiene canales de ríos, islas, lodo, nubes de lluvia y, tal vez, hasta arcoíris. La gigantesca luna es indudablemente húmeda.

El "agua" de Titán, sin embargo, no es H2O. Con una temperatura en la superficie que está por debajo de los 143o C (290o F) bajo cero, Titán es demasiado frío como para tener agua líquida. En cambio, los investigadores creen que el líquido que esculpe a Titán es una mezcla desconocida de metano, etano y otros hidrocarburos difíciles de congelar.
La idea de que Titán es un mundo húmedo, con "agua" alienígena que le es propia, está ampliamente aceptada por los científicos planetarios. No hay otro modo de explicar las observaciones: la sonda Cassini, de la NASA, ha sobrevolado a Titán más de noventa veces desde el año 2004, enviándole pulsos de radar y construyendo mapas de sus lagos y mares. La sonda Huygens, de la Agencia Espacial Europea, se posó sobre la superficie de Titán usando un paracaídas en el año 2005; descendió a través de nubes húmedas y cayó de hecho sobre suelo mojado.
Sin embargo, algo sigue inquietando a Alex Hayes, un científico planetario del equipo de radar de la misión Cassini, en la Universidad Cornell. "Pero si Titán es tan húmedo", se pregunta, "¿dónde están las olas?"

Mapa topográfico de Titán

Aquí en la Tierra, los cuerpos de agua raramente están quietos. La brisa que sopla sobre sus superficies causa la formación de olas, que se levantan y rompen; las gotas de lluvia que caen sobre la superficie de los mares también proveen oleaje. Y, sin embargo, de acuerdo con los datos proporcionados por la sonda Cassini, en Titán los lagos están quietos, sin acción notoria del oleaje hasta en escalas milimétricas.
"Sabemos que hay viento en Titán", dice Hayes. "Las magníficas dunas de arena en la luna son la prueba".
Se añade a esto la baja gravedad de Titán (apenas un séptimo de la de la Tierra) que ofrece muy poca resistencia al movimiento de las olas, y entonces se tiene un verdadero rompecabezas.
Los investigadores han jugado con varias posibles explicaciones. Tal vez los lagos están congelados. Hayes piensa, sin embargo, que esto es poco probable "debido a que hemos visto evidencia de precipitaciones pluviales y temperaturas en la superficie, las cuales se encuentran muy por encima del punto de fusión del metano". O tal vez los lagos están cubiertos por una sustancia parecida a la brea, que apacigua el oleaje. "No podemos descartar eso todavía", añade.
La respuesta podría estar en los resultados de un estudio que Hayes y sus colaboradores publicaron en la edición electrónica, de julio de 2013, de la Revista Científica IcarusTeniendo en cuenta la gravedad de Titán, la baja viscosidad de los hidrocarburos líquidos, la densidad de la atmósfera de Titán y otros factores, ellos calcularon qué tan rápidamente debería soplar el viento en Titán para levantar olas: el resultado es que una brisa muy leve, de apenas 1,7 a 3,5 km por hora (1 a 2 millas por hora) podría ser suficiente.
Y esto es lo que sugiere una tercera posibilidad: los vientos no han soplado lo suficientemente fuerte. Desde que Cassini llegó a Saturno, en 2004, el hemisferio norte de Titán (donde se encuentran la mayoría de los lagos) ha estado bajo el yugo del invierno. El aire frío y pesado apenas se mueve, así que mucho menos alcanza el umbral necesario para formar olas.
Pero ahora viene el cambio de estación. En agosto del año 2009, el Sol cruzó el ecuador de Titán, moviéndose hacia el norte. Ya se aproxima el verano, trayendo consigo luz, calor y vientos a la zona de los lagos de Titán.
"De acuerdo con los modelos climáticos, los vientos deberán incrementarse conforme se aproxime el solsticio, en 2017, y deberían ser lo suficientemente fuertes como para levantar olas", dice el científico.



Si las olas aparecen, la sonda Cassini deberá ser capaz de detectarlas. Los pulsos reflejados de radar que provienen de superficies con oleaje pueden decir muchas cosas a los investigadores. Las dimensiones de las olas, por ejemplo, podrían revelar la viscosidad del líquido que yace a mayor profundidad y, por lo tanto, su composición química. También, la rapidez de las olas podría ayudar a dar seguimiento a los cambios de velocidad de los vientos que soplan sobre ellas, dando de esta manera una medición independiente de los modelos climáticos de Titán.
Hayes está emocionado de "llevar la ciencia de la oceanografía a otro mundo. Todo lo que necesitamos ahora", dice, "son mares picados".
Fuente: Ciencia@NASA 19-julio-2013

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